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Células sanguíneas

¿Sabías que cada 37 segundos muere una persona por tromboembolismo venoso?

11 octubre 2016

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en occidente. Por ello es importante que cuidemos nuestro corazón. Una de las enfermedades cardiovasculares más prevalentes es el tromboembolismo venoso (TEV). De hecho, en el mundo occidental cada 37 segundos muere una persona a causa de un coágulo de sangre en la pierna o en el pulmón (1), y es la tercera patología cardiovascular más común en todo el mundo (2).

Los expertos definen la trombosis como la formación de un coágulo (trombo) en el interior de un vaso sanguíneo. Principalmente estos trombos se suelen formar en el corazón, las arterias, las venas o los vasos capilares del organismo. En el caso de que este trombo o coágulo se desprenda, se forma un émbolo, que puede desplazarse hacia otros órganos a través del torrente sanguíneo causando complicaciones de salud graves.

Una de las principales complicaciones es que el trombo desprendido impida que la sangre oxigenada siga fluyendo a partir del punto donde se localiza el coágulo. Esta situación provoca una falta de oxígeno en el órgano al que se ha dirigido el coágulo, lo que puede causar una asfixia celular. Cuando esta situación se alarga durante demasiado tiempo, se puede llegar a producir la muerte irreversible de las células de dicho tejido, lo que acaba provocando un infarto.

El infarto más conocido es el de miocardio, que afecta al corazón, pero como hemos comentado antes, la trombosis también se puede producir en otros órganos como los pulmones, el cerebro, el ojo, el riñón y las extremidades, entre otros. A pesar de que el infarto de corazón es una de las consecuencias más graves de una trombosis, en todos los casos se puede llegar a producir la pérdida del órgano afectado.

Ante estas graves consecuencias, lo más importante es la prevención, o el tratamiento de un primer trombo para evitar tener otro. El sedentarismo, la falta de actividad, así como largos periodos de tiempo en el coche, en un tren o sentado en el trabajo, pueden incrementar el riesgo de sufrir una trombosis, sobre todo en las extremidades inferiores (3 y 4). Por ello, es importante mantener un estilo de vida activo y seguir una dieta equilibrada.

Además, para aquellos pacientes a los que ya se les ha diagnosticado riesgo de padecer un tromboembolismo venoso y que estén recibiendo un tratamiento anticoagulante para evitar tener un segundo evento cardiovascular, es muy importante acudir a las visitas programadas con el médico para asegurarse de que se está usando el tratamiento más adecuado.

[1] Cálculo extrapolado del número de muertes relacionadas con el TEV estimados en toda la UE (543.454 – ver referencia a) y Estados Unidos (300.000 – véase referencia b) por año, dividido por el número de segundos en un año. a) Cohen AT et al. Thromb. Haemost. 2007;98,(4)756-764, b) Roger VL et al. Circulation. 2012;125 (1):e2-e220

[2] Naess IA,Christiansen SC, Romundstad, P, et al. Incidencia y mortalidad de la trombosis venosa: un estudio basado en población. Thromb Haemost. 2007;5 (4):692-699

[3] Clínica Mayo. Trombosis venosa profunda. Disponible en: http://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/deep-vein-thrombosis/basics/ symptoms/con-20031922. Acceso en enero de 2015

[4] Turpie AGG, Chin BSP, Lip GYH. Tromboembolismo venoso: Fisiopatología, características clínicas y prevención. BMJ 2002; 325:887-7 890

 

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