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Una pareja se abraza sonriente

Pacientes y especialistas, unidos para mejorar la asistencia de los anticoagulados

7 septiembre 2015

Una asociación de pacientes nace cuando personas que tienen una misma patología se unen para obtener mayor conocimiento de su enfermedad y garantizar, unidos, el acceso a los tratamientos. Por otra parte, la función del profesional sanitario es tanto científica como social en la búsqueda del bienestar del paciente. Objetivos convergentes con una visión particular.

En tal sentido, cuando pacientes y profesionales del área de la salud se unen para establecer compromisos que permitan vencer las barreras y alcanzar mejor diagnóstico, como prevenir un ictus, establecer la pauta terapéutica y seguimiento de la enfermedad, es porque la salud del paciente va por delante.

Este es el caso de los representantes de las asociaciones de pacientes y de las principales especialidades responsables de la atención del paciente anticoagulado, quienes han acordado una serie de compromisos para terminar con el mal control que sufre un tercio de éstos en España. Estos acuerdos, recogidos en un documento de compromisos que se ha hecho público plantean la importancia de concienciar a la sociedad para el autocuidado y realizar un trabajo conjunto con los profesionales de la salud para evitar los riesgos de la fibrilación auricular (FA) no valvular, la principal arritmia cardiaca y el segundo factor de riesgo más importante de ictus.

En el documento de compromisos, la Red ‘La salud del paciente, por delante’, una iniciativa de Bayer, expertos en representación de sus especialidades -Cardiología, Medicina Interna, Neurología, Hematología, Geriatría, Medicina de Familia y Enfermería-, así como asociaciones de pacientes manifiestan los puntos más importantes en los que cada uno de los grupos debe enfocarse.

Los compromisos transversales a los que han llegado los representantes de la Red son:

  • Identificar al paciente prioritario, es decir, aquel que se beneficiará más de un tratamiento con un anticoagulante de acción directa (ACOD).
  • Concienciar sobre las causas y consecuencias que supone sufrir un ictus (principal consecuencia de un mal control de la anticoagulación), así como la importancia de su prevención.
  • La detección del mal control del INR (valor que se utiliza en el seguimiento de los pacientes anticoagulados para medir la eficacia del tratamiento).

Según explica el doctor José María Lobos, coordinador del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyC) y coordinador de la Red, el documento recoge aquellas medidas que los profesionales sanitarios, desde la responsabilidad o papel que tienen en el manejo de la anticoagulación, deben llevar a cabo en línea con su compromiso ético con los pacientes.

Y es que, la utilización de los anticoagulantes de acción directa en España (alternativa en los casos de mal control con los anticoagulantes clásicos) sólo ha alcanzado un 9%, mientras que en otros países como Francia o Alemania supera el 20%. “Los motivos, entre otros, el incumplimiento de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad”, señala.

Para ampliar la información sobre los compromisos por especialidades, puede hacer clic en el enlace a los compromisos de los profesionales de cada una de las especialidades.

Bayer

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