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Una mujer corriendo por la playa

Pacientes concienciados en el control de su tratamiento anticoagulante

18 noviembre 2015

Sufrir un ictus o un sangrado, ya sea tras un corte o un golpe, así como no estar en el rango adecuado de los niveles de anticoagulación u olvidarse de la medicación, son algunas de las principales preocupaciones del paciente anticoagulado(1). Por esta razón, los pacientes deben estar muy bien informados y concienciados de su enfermedad y de las repercusiones de ésta, estar atentos del control de su anticoagulación y así evitar complicaciones.

La trombosis es la formación de un coágulo (trombo) en el interior de un vaso sanguíneo. Los sitios de formación de trombo son: el corazón, las arterias, las venas y los vasos capilares del organismo; si el coágulo se desprende, forma los que se denomina un émbolo que puede desplazarse hacia otros órganos a través del torrente sanguíneo causando serias complicaciones a la salud.

El tratamiento para prevenir la formación de coágulos son los llamados fármacos anticoagulantes orales que pueden ser: antagonistas de la vitamina K (AVK) y los anticoagulantes de acción directa.

Una de las patologías más frecuentes por la que el médico indica al paciente un tratamiento anticoagulante es la fibrilación auricular (FA) no valvular. Se calcula que en España hay aproximadamente un millón de personas(2) con esta enfermedad. Se trata de una alteración en el ritmo cardiaco (arritmia) que provoca un pulso irregular. La FA ocasiona la formación de coágulos que pueden viajar hacia el cerebro por el torrente sanguíneo provocando un ictus, cuyas consecuencias pueden ser graves, pero evitables con tratamiento anticoagulante.

En España, se suele iniciar el tratamiento preventivo contra el riesgo de ictus en pacientes con FA con fármacos AVK. El efecto terapéutico de los AVK se ven influenciados por la ingesta de determinados alimentos o con la toma de otros fármacos, lo que obliga a la utilización de métodos de monitorización rutinaria de la actividad anticoagulante, como el INR (International Normalized Ratio), para garantizar que los valores se encuentren en un rango terapéutico entre 2 y 3 y así evitar complicaciones.

La Campaña 2-3, recién iniciada por Bayer conjuntamente con la Fundación Española del Corazón, busca concienciar con un lenguaje sencillo de la importancia del buen control de INR a los pacientes que están bajo tratamiento con anticoagulantes orales clásicos, (AVK) para evitar los riesgos a los que están expuestos debido a un mal control.

Cabe destacar que estudios recientes revelan que el 40% de estos pacientes tratados con AVK están mal controlados, pero los profesionales sanitarios cuentan desde hace algunos años con los llamados Anticoagulantes Orales de Acción Directa (ACOD) que no precisan control rutinario porque tienen un perfil farmacológico más estable y la evidencia científica respalda que son al menos tan eficaces y seguros como los tratamientos clásicos para la prevención del ictus. Por todo esto, es importante que el paciente sea consciente de la importancia del control de su anticoagulación para acudir al profesional sanitario en caso de no lograr mantener sus niveles de INR entre 2 y 3 a fin de buscar alternativas de tratamiento.

Notas:
(1) Estudio sobre el control, seguimiento y calidad de vida de los pacientes anticoagulados. Encuesta a pacientes. Nov. 2014.
(2) Revista Española de Cardiología. Epidemiología de la fibrilación auricular en España en los últimos 20 años. Julián Pérez Villacastín, Nicasio Pérez Castellano, Javier Moreno Planas. Julio 2013.

Bayer

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