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Infografía sobre el uso del big data en medicina

El uso del big data en medicina

11 enero 2017

Archivar centralmente datos de pacientes con el fin de encontrar nuevas interrelaciones ya se está convirtiendo en realidad en Estonia y en Reino Unido, y otros países también están trabajando para impulsar el desarrollo de la medicina digital, dentro del concepto más amplio de salud digital.

El análisis de big data realizado por los supercomputadores permite analizar toda la información de forma conjunta con el fin de obtener más conocimientos médicos y una mejor orientación con respecto a las decisiones terapéuticas, beneficiando al paciente en última instancia.

La mayoría de las personas echa un vistazo por primera vez a su teléfono inteligente cuando se despierta, activando su identidad digital antes incluso de levantarse de la cama por la mañana. Según el Ericsson Mobility Report 2016, hay unos 3.200 millones de usuarios en todo el mundo. “Los teléfonos inteligentes ofrecen grandes y nuevas oportunidades de comunicación, tanto en la seguridad de los medicamentos como en otras situaciones”, dice el Dr. Matthias Gottwald, director de Investigación y Desarrollo y Relacionamiento en la división Farmacéutica de Bayer.

Junto a un equipo internacional, está trabajando en una aplicación que los pacientes pueden usar para reportar los efectos secundarios de un medicamento. La Unión Europea apoya esta colaboración entre varias empresas farmacéuticas e institutos académicos como parte de la Iniciativa de Medicamentos Innovadores (IMI). Los investigadores esperan recopilar informes sobre los efectos secundarios en las redes sociales. “La salud es un tema de discusión también en estos canales. Actualmente estamos examinando si esta información se puede utilizar para mejorar la seguridad de los medicamentos”, explica Gottwald.

Sin embargo, la conectividad no termina con los smartphones en nuestros bolsillos. Los dispositivos conocidos como wearables están ganando constantemente renombre. Estos compañeros tecnológicos van desde pulseras que registran nuestro ritmo cardíaco y nuestra actividad física hasta los smartwatches. “Este tipo de tecnologías también son de gran interés para su uso en el seguimiento de pacientes”, afirma el Dr. Frank Kramer, que trabaja con biomarcadores en el grupo de Medicina Cardiovascular Experimental de Bayer.

Los parches monitorizan la actividad física de los pacientes
Los investigadores están usando wearables, por ejemplo, en un estudio con pacientes con insuficiencia cardiaca. Los pacientes reciben un parche de alta tecnología que permite la monitorización continua de parámetros médicos vitales. “Llevan el parche que está equipado con varios sensores durante una semana. Aunque discreto, éste nos proporciona información continua sobre el ritmo cardíaco, la respiración, la actividad física y mucho más”, explica Kramer.

Los datos se analizan 24 horas al día y cualquier anomalía se reconoce inmediatamente después de la revisión. Una gran ventaja de la telemonitorización es que el paciente no tiene que visitar al médico para que los datos queden registrados. Además, los datos se recogen continuamente en el entorno familiar de los pacientes (los llamados “datos de vida real”) en lugar de en el consultorio médico o centro de estudio utilizando el método de lectura instantánea.

Esto permite a los científicos de Bayer recopilar información sobre la seguridad y la eficacia de una nueva forma de tratamiento en estudios clínicos con anterioridad y de manera más exhaustiva, un proyecto en el que estamos colaborando con Medtronic. Su principal preocupación es saber cómo los datos pueden interpretarse y aprovecharse de manera óptima. “Después de todo, estamos generando una montaña de datos.

Hoy en día, podemos utilizar muchos de estos parámetros para evaluar el estado de salud de un paciente y evaluar la eficacia de un nuevo principio activo. Pero el potencial ofrecido por otros datos que ahora tenemos a nuestra disposición gracias a la nueva tecnología de sensores está lejos de agotarse “, dice Kramer. Los investigadores quieren entender aún mejor cómo utilizar estos datos para optimizar el tratamiento individualizado de cada paciente (la conocida como medicina individualizada o medicina personalizada).

Un parámetro que ya está bien entendido es la actividad física de un paciente. “Si vemos que un paciente que toma un medicamento y a continuación ha aumentado la actividad física, podemos deducir que él o ella se siente mejor y que el tratamiento es eficaz. Lo que no está claro es cómo de grande debe ser este aumento para ser clínicamente significativo y para que, por ejemplo, mejore el pronóstico y el bienestar del paciente a largo plazo “, explica Kramer.

En Bayer queremos cubrir estas brechas en nuestro conocimiento, entre otras cuestiones, con la colaboración con compañías expertas en diagnóstico e IT, mediante los llamados estudios de registro en los que pueden investigar la importancia clínica de biomarcadores digitales, como se llaman a estas mediciones.

Los objetos que documentan nuestras funciones corporales son actualmente un producto de estilo de vida, pero Kramer cree que estos dispositivos se convertirán eventualmente en una solución de salud integral. “En el futuro, en particular para los pacientes cardiovasculares, anticipo un sistema multicomponente: tratamiento farmacológico apoyado por sensores que monitorizan el éxito terapéutico y permiten una optimización individualizada”.

Bayer

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