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Un agricultor consulta una tablet en un campo de cereales

“El incremento de la eficiencia de los sistemas agrícolas sólo se puede conseguir con el desarrollo de la tecnología”

14 octubre 2016

El 16 de octubre de 1945, 42 países se reunieron para crear la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). A partir de su formación, la FAO convirtió esa fecha en el Día Mundial de la Alimentación.

Para conmemorar esta jornada, hemos hablado sobre los retos que nos depara el futuro con Javier López-Bellido Garrido, doctor ingeniero agrónomo por la Universidad de Córdoba y profesor titular del departamento de Producción Vegetal de la Universidad de Castilla-La Mancha. Cuenta con más de 20 años de experiencia en investigación y docencia en agronomía, y es miembro del Grupo de Investigación de la Universidad de Córdoba “eco-efficent cropping systems” (AGR 140). Recientemente ha colaborado en la redacción del libro “Agricultura, Cambio Climático y Secuestro de Carbono”.

Las consecuencias del cambio climático y la superpoblación son dos factores a tener en cuenta en los campos de la alimentación y la agricultura, según la FAO. Aun así, estos fenómenos se pueden combatir con la aplicación de las nuevas tecnologías. Según López-Bellido, la digitalización del campo ayudará a construir un mundo más sostenible.

  1. La FAO estima que la producción agrícola debe aumentar en un 60% para 2050 con el fin de alimentar a una población que llegará a diez mil millones según datos de la ONU. ¿Qué medidas debe tomar el campo de la agricultura para poder satisfacer las necesidades de la sociedad?

    “A la superpoblación hay que añadir las consecuencias del cambio climático y que la superficie dedicada a la agricultura ya no puede incrementarse más, por eso las medidas pasan indefectiblemente por el incremento de la eficiencia de los sistemas agrícolas, lo que solo se puede conseguir con el desarrollo de la tecnología. Además debe existir una estrecha cooperación entre todos los agentes implicados, que deben fijarse objetivos a largo plazo”.

  2. ¿Cuáles son los impactos que generará en la vida diaria de los agricultores el cambio climático?

    “La agricultura será el sector económico que más se verá afectado por su gran dependencia de las condiciones ambientales. Aunque sus efectos a escala local y regional son inciertos, junto al incremento de la temperatura y la escasez de agua en algunas zonas, se prevé un aumento de los eventos extremos; la clave para la adaptación de la agricultura frente al cambio climático estará en la adecuada gestión de estos riesgos”.

  3. Las nuevas tecnologías han permitido que el mundo agrícola evolucione. Los drones y los satélites ya son utilizados para captar datos sobre el estado de la tierra y de los cultivos y la maquinaria ya incorpora GPS para controlar su funcionamiento. ¿Es la agricultura digital la que nos permitirá llegar hacia un sistema más sostenible en un futuro?

    “Por supuesto, todas las herramientas que ayuden a realizar predicciones y evaluaciones de los cultivos en tiempo real permitirán una rápida toma de decisiones por parte del agricultor y una mayor productividad y rentabilidad del sistema, con los beneficios ambientales y de sostenibilidad que lleva asociados. Sin embargo, la agronomía es una ciencia extremadamente localista y será necesario el desarrollos previo de algoritmos adaptados a cada zona y cultivo. Por otro lado la formación y la profesionalización del agricultor en estas y otras tecnologías resultará también determinante”.

  4. Uno de los retos de la FAO es reducir la pérdida de alimentos ya que hasta un tercio de ellos se desperdicia antes de ser consumido. Si se consiguiera recuperar parte de estos alimentos, podríamos alimentar gran parte de la población mundial. ¿Por qué todavía estamos en esta situación y cuáles son las soluciones para afrontar este problema?

    “En el caso de países desarrollados, el desperdicio de alimentos debería ser considerado como una cuestión ética. Sin embargo, el posible uso de estos excedentes para alimentar a las poblaciones más necesitadas es muy limitado. El verdadero problema está en su transporte y distribución. Aunque existen cada vez más Programas de Ayuda Alimentaria y ONGs dedicadas a la proporcionar alimentos a estos países, su efecto desaparece cuando se suspende la ayuda independientemente de la causa; volviéndonos a encontrar en la misma situación, si no peor. El acceso a la tecnología y la formación, junto al desarrollo de vías de distribución de alimentos para su intercambio/comercialización al menos a escala regional, es la única solución real y duradera a este problema; sin considerar otros factores como los políticos, sociales o culturales”.

  5. Los suelos ayudan a combatir y adaptarse al cambio climático ya que juegan un papel clave en el ciclo del carbono. Este es un punto muy importante para disminuir las emisiones de gases. ¿Cómo podemos conseguir que la gente se implique más en su cuidado y así, obtener una tierra sana?

    “El suelo es la mayor reserva de carbono de los ecosistemas terrestres, almacenando más que la reserva atmosférica y biótica juntas. La materia orgánica del suelo se encuentra en un equilibrio dinámico que en la mayoría de los suelos de uso agrícola se ha reducido debido a las prácticas de cultivo tradicionales. Por tanto, existe un gran potencial de acumulación de carbono por el suelo (sumidero neto de carbono) si se usan las técnicas adecuadas, siendo concomitante a este incremento la mejora de su fertilidad y productividad. La adopción de la agricultura de conservación sería clave en este sentido. La forma de incentivar la adopción de estas prácticas, aparte de los beneficios en productividad asociados, sería a través de ayudas o subvenciones vinculadas a la aplicación de éstas, o el desarrollo de un comercio de “créditos de carbono”; pudiendo tener los agricultores una nueva fuente de ingresos e incentivos por el secuestro carbono en el suelo-biomasa (“agricultura del carbono”). Algunos países ya han puesto en marcha estos sistemas de comercio de GEI y compra-venta del carbono secuestrado por la agricultura”.

  6. ¿Falta formación profesional en el campo de la agricultura para mitigar los efectos que puede provocar el cambio climático?

    “Creo que en España sí falta esa formación/cualificación, no ocurriendo lo mismo en otros países como EEUU, Francia, Alemania y Reino Unido, por poner algunos ejemplos de los cuales tengo datos. Nuestro país ha perdido un tiempo precioso y muchos recursos en acciones de poco alcance o inútiles, no centrándose en los problemas reales y potenciales de nuestra agricultura. Todo esto ha provocado en primer lugar una percepción errónea de la agricultura por gran parte de la sociedad. Y en segundo lugar un desmesurado interés de los agricultores/asociaciones/administraciones por las subvenciones y el mantenimiento de los precios de los productos; que siendo aspectos vitales para el agricultor, no excluyen la búsqueda de mayor rentabilidad de los sistemas agrícolas y el desarrollo de una agricultura más competitiva y eficiente frente a los cambios que se avecinan, sin olvidar los aspectos relacionados con el cuidado del medio ambiente y la seguridad alimentaria”.

  7. ¿Estamos lo suficientemente preparados para afrontar el cambio de sistema agrícola que nos depara el futuro o todavía queda trabajo por hacer?

    “Queda mucho por hacer, al menos en España. Debería existir una estrecha cooperación entre las entidades que conforman el sector agrícola: administraciones, empresas, asociaciones, agricultores y universidades. Otra deficiencia del sector agrario es la trasferencia de conocimiento al agricultor; la universidad debería tener un papel más relevante en este aspecto como ocurre en otros países. En definitiva, con una mayor colaboración se podrían afrontar con más éxito los problemas, actuales y potenciales, de nuestra agricultura”.

Bayer

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