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Ilustración sobre cómo se produce un ictus

El 40% de pacientes con fibrilación auricular anticoagulados están mal controlados

17 septiembre 2015

La fibrilación auricular es una arritmia que afecta al corazón y provoca un ritmo cardíaco irregular. En los pacientes con esta patología hay riesgo de que se forme un coágulo en el corazón que puede llegar al cerebro y provocar un ictus. Por ello, los médicos prescriben anticoagulantes que evitan ese proceso.

El tratamiento clásico utilizado son los inhibidores de la vitamina k (AVK); sin embargo, un reciente estudio demostró que estos pacientes, si no tienen buen control de sus valores, están en riesgo de complicaciones.

El estudio PAULA, realizado en la práctica clínica habitual en España por iniciativa de Bayer, con la implicación de las tres sociedades científicas de atención primaria (semFYC, SEMERGEN y SEMG), demostró que más de un 40% de los pacientes con fibrilación auricular (FA) no valvular tratados con anticoagulantes orales clásicos presentan un mal control de su anticoagulación durante el último año de tratamiento y, por lo tanto, tienen un riesgo aumentado de sufrir un ictus o una hemorragia.

Según explica el Dr. Vivencio Barrios, de la Unidad de Cardiología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid) y coordinador del estudio PAULA, éste nace con el objetivo de conocer la situación actual del control de la anticoagulación de los pacientes con FA no valvular en control y que están en tratamiento con AVK en el ámbito de la atención primaria en España.

“Revisamos cómo estaban las historias clínicas de los pacientes y el comportamiento de su INR (Internacional Normalize Ratio), porque los anticoagulantes orales clásicos tienen una particularidad y es el estrecho rango terapéutico (INR entre 2 y 3).

Eso quiere decir que si el paciente está anticoagulado por debajo del rango (menos de 2), estará en riesgo de sufrir un ictus, y si está por encima del rango (más de 3), estará en riesgo de tener sangrados, por lo que nos manejamos en un margen muy estrecho”.

Cabe destacar que hoy en día existen fármacos como los anticoagulantes orales directos (ACODs) que permiten controlar a los pacientes que están mal controlados con antivitamina K, que son medicamentos más estables, no necesitan los controles de INR y permiten mejorar el riesgo de sufrir un ictus.

“El mensaje es: hay que identificar a los pacientes con fibrilación auricular en tratamiento con antivitamina K que estén mal controlados. Lo primero es ver cómo han sido los controles de INR en los últimos meses. No es aceptable que con un paciente que está mal controlado no se haga nada y se mantenga mal controlado, porque estará sometido a un riesgo aumentado de ictus o de sangrado. En estos pacientes tenemos que obligatoriamente establecer un cambio terapéutico para una estrategia que sea más segura para ellos y que le controle mejor la anticoagulación, y eso se logra con anticoagulantes directos”, indica el Dr. Barrios.

Bayer

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