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Agricultura vertical en Singapur

Agricultura vertical en las azoteas de Singapur

16 enero 2017

Con una población mundial en crecimiento – se calcula que llegaremos a más de 9.000 millones de habitantes en el año 2050- es necesario buscar soluciones innovadoras para producir alimentos suficientes teniendo en cuenta que la tierra cultivable es limitada. Una de las tendencias es el progresivo traslado de la agricultura del campo a la ciudad desarrollando el concepto granja vertical. Tras la agricultura vertical se encuentra el cultivo de plantas en edificios de varios pisos o incluso rascacielos que se convierten en impresionantes invernaderos.

Lo que para muchos puede resultar una visión de las ciudades del futuro, hoy es una realidad en metrópolis como Singapur, donde los huertos verticales con hidroponía y acuaponía obtienen comida saludable como verduras y hortalizas de primera calidad. Y es que para algunos expertos que la agricultura vertical será mayoritaria en ciudades altamente pobladas en los próximos 10 años.

Huertos en Orchard Road
En el siglo XIX, la calle Orchard Road de Singapur era una zona con exuberantes plantaciones; hoy se ha recuperado parte de ese verdor. En las azoteas del edificio Scape de Singapur se apilan bandejas con nuevos brotes y plantas hasta ocho alturas. Niyati Gupta es el director ejecutivo de Comcrop, la primera explotación agrícola comercial de las azoteas de Singapur. La ciudad importa hasta el 90% de sus alimentos. «Aquí no disponemos de mucho terreno ni espacio. La idea fue crear un ecosistema local adaptable» señala Gupta.

El actual sistema Comcrop comparte la hidroponía y la acuaponía. En su sistema acuapónico, los desechos procedentes de los tanques de tilapias sirven de abono a las plantas del sistema hidropónico, cuyos desechos retornan a su vez a los peces. Gupta apunta: «Este sistema crea un buen microecosistema». La otra mitad de Comcrop es una auténtica explotación hidropónica en la que las plantas reciben directamente los nutrientes. Después, el proceso es simple: las semillas germinadas se trasplantan a esponjas colocadas en unos marcos verticales. Cada grupo de marcos tiene entre 8 y 10 filas inclinadas apiladas; el agua circula por el sistema a través de tuberías, y las bombas de agua se alimentan mediante paneles solares. Gupta explica que el equipamiento no es demasiado técnico ni complicado.

Comcrop está especializada en mercados locales que buscan hortalizas y verduras de primera calidad, favorecida por el mínimo transporte y el breve tiempo de almacenaje. En breve abrirá otro invernadero de azotea en las proximidades, centrado en verduras de hoja. La reciente legislación de Singapur establece políticas respetuosas con el medio ambiente; por ejemplo, sobre las cubiertas vegetales, que despiertan gran interés. Gupta es optimista al respecto: «Nos vemos siendo propietarios y dirigiendo una red de explotaciones agrícolas. La gente olvida que la actividad agrícola puede desarrollarse cualquier espacio, incluidos túneles y aparcamientos. Hay gran número de espacios de uso marginal en áreas urbanas».

Pero la agricultura vertical tiene sus límites: «Con hidroponía no se pueden cultivar cereales ni cultivos arbóreos, como limones o aguacates». Cultivos que funcionan bien son las verduras de hoja, los tomates y los pepinos. En general, Gupta afirma que la agricultura vertical ocupa un valioso lugar en la cadena alimentaria. «Los proveedores de alimentos tradicionales de Singapur (China, Tailandia y Malasia) son prósperos, pero tienen que alimentar a sus propias poblaciones, así que parte de la respuesta debe ser una solución local».

Desde los cielos de Singapur y más allá
En 2009, Jack Ng, ingeniero y hombre de negocios de Singapur, empezó a considerar una prejubilación de media jornada y a ser consciente de la dependencia de su ciudad natal con la importación de alimentos. «Singapur es autosuficiente en agua, pero no en alimentos. Me apasioné con la idea de cambiar esto». El sistema de agricultura vertical Sky Greens se inició como prototipo en 2010, con apoyo de la Autoridad Agroalimentaria y Veterinaria de Singapur (AVA), y ya está en funcionamiento desde los últimos cuatro años. Este sistema precisa suelo, aunque puede adaptarse para cultivo hidropónico. Es como una lenta noria de nueve metros de altura que tarda 16 horas en dar una vuelta completa.

Las bandejas de plantas recogen el agua en el tramo inferior; seguidamente ascienden a lo alto para recibir la máxima luz solar. En total, cada torre necesita únicamente 40 vatios: el equivalente a una bombilla. De momento, Sky Greens ha conseguido cultivar «todo lo que puede plantarse en macetas», explica Ng. Sus plantas son principalmente verduras comerciales asiáticas de hoja y col rizada, y logran diez veces más rendimiento que una explotación tradicional a campo abierto de la misma superficie. Como ingeniero y hombre de negocios, Ng hace una evaluación analítica: «La agricultura vertical puede paliar desafíos urbanísticos como la ocupación de tierras agrícolas». La empresa sigue creciendo: se implementaron proyectos de ultramar en Tailandia y China. Sky Greens también busca oportunidades en Malasia y en todo el mundo.

Finalmente, Ng compara reflexivamente Sky Greens a un edificio o a un proyecto de ingeniería: «Aunque la hidroponía, sistema habitual en agricultura vertical, incorpora nuevas automatizaciones de procesos, como la mezcla controlada de nutrientes, siempre tendremos que considerar los costos de cultivos específicos para cada mercado.

La agricultura vertical necesita una perspectiva empresarial y tiene que preservar el medio ambiente. Trabajamos activamente con otras tecnologías de invernadero e innovamos continuamente creando soluciones para una producción alimentaria sostenible».

Bayer

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